La pareja
Como cada tarde Nacho se sentó solo en la mesa de la esquina de la cafetería, aquella que da a la calle. Esa posición le otorga un gran campo de visión, tanto hacia lo que ocurre dentro, como hacía la nada de fuera.
Nacho se fijo que aquel día vio entrar a una pareja enamorada, no iban cogidos de la mano, ni se habían dado un beso delante suya. Pero desde lejos se les notaba aquella mirada especial y dulce.
Nacho vio como se sentaron en una mesa, pidieron un café y un Nestea, y se quedaron hablando de lo superfluo de la vida. Del trabajo, de los estudios, de maquinas, de billetes, de impresoras, de carreras…
Nacho también se dio cuenta, que cuando nadie hablaba también hablaban de sexo.
Nacho por uno momento se sintió feliz. De ver a alguien enamorado.