Romancero de gotas
La lluvia de ayer cayó excesivamente fuerte.
No sé si intentaba lavar aquellas cosas sucias que tengo que cambiar, o si intentaba traspasar mi piel para sentir algunas emociones que tengo dormidas.
Pero se notaba que la lluvia quería entrar a la fuerza, como fuera.
La lluvia acompaño uno de esos cafes que significan amistad. No me pude guardas las ganas de tomar café contigo, antes de que te vayas de viaje.
Y por la noche, cuando ya no quedaba agua, quedaba el olor a mojado, acompañándome. No creo que vayas a leer esto, entonces para que decírtelo.
“Romancero de gotas”