Alterado, emocionado, excitado…
Como si tuviera un virus dentro de mí que me impide concentrarme en algunos temas, y sólo pensar en teatro… Y tengo que justificarme: no es culpa mía, un e-mail que me llega a mi buzón, una llamada que me hacen, un mensaje por el facebook… propuestas, propuestas, propuestas.
Propuestas con aguja, de esas que pinchan y te inyectan un liquido que no te deja dormir hasta las 5 de la mañana.
